Damasco. – Este domingo Siria celebra unas elecciones indirectas con el objetivo de conformar su nuevo parlamento tras la caída de Bashar al-Assad. Se trata de un sistema poco habitual en democracias, que delega la elección de los legisladores en colegios electorales y en la autoridad del presidente de facto, Ahmed al-Sharaa.
De acuerdo con el modelo establecido, los ciudadanos no votan de manera directa, sino que participan en la conformación de comités locales en cada distrito. Estos comités eligen delegados, quienes posteriormente integran los colegios electorales encargados de escoger a los parlamentarios.
La medida responde a las dificultades logísticas y de seguridad que enfrenta el país, marcado por años de conflicto y con millones de desplazados internos y externos. Bajo estas condiciones, las autoridades consideran inviable organizar un sufragio universal tradicional.
El esquema tiene referencias históricas en Siria. En 1920, tras la caída del Imperio otomano, el rey Faisal I impulsó la creación de un Congreso Nacional Sirio, con atribuciones legislativas limitadas, como un intento de dar legitimidad institucional frente a la influencia colonial de la época.
En el actual proceso, los colegios electorales asumen un papel central, ya que de sus votaciones depende la conformación del nuevo órgano legislativo. Las autoridades esperan que el modelo permita estabilidad política en la transición, pese a las críticas de sectores que reclaman un sufragio más inclusivo y representativo.
Las elecciones de este domingo representan el primer paso para reorganizar la institucionalidad del país en un escenario de reconstrucción y redefinición del sistema político tras años de conflicto y cambios de liderazgo.
